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NOSOTROS SOMOS IMPORTANTES
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Las
reglas de puntuación de los textos escritos, con la cual se reproduce la
entonación de la lengua oral, son esenciales para la correcta expresión y
comprensión de los mensajes escritos. La puntuación organiza el discurso y sus
distintos elementos y permite evitar la ambigüedad en textos, de acuerdo con el
contexto.
Podremos
reproducir el habla de una persona en estilo directo, reconstruyendo lo que
dijo imitándola de alguna manera. Por ejemplo: cita literal o de sentido. Si
usamos el estilo directo en un texto escrito, es muy importante separar
nuestras palabras de de las dichas por la otra persona. Para eso, usamos los
dos puntos ( : ) y las comillas ( “ “) o ponemos nuestras palabras entre
guiones (__) .
Según la RAE , los principales
signos de puntuación son…
Punto .
Coma ,
Punto y coma ;
Dos puntos :
Puntos suspensivos …
Signos de interrogación ¿?
Signos de exclamación ¡!
Paréntesis ( )
Corchetes [ ]
Raya –
Comillas “ ” ‘’
Podremos
también reproducir el habla de una persona en estilo indirecto, reconstruyendo
sus palabras, adaptándolas a nuestro discurso. Cuando reproducimos las palabras
de alguien en estilo indirecto en un texto escrito, en lugar de los dos puntos
e de las comillas va la partícula que
o la partícula si y se hacen algunos
ajustes en los elementos que indican la persona, el espacio y también en los
tiempos verbales.
La
coma (,) representa el corte menor, la pausa más pequeña que se marca dentro de
un enunciado. Se utiliza coma para separar elementos de una serie. También con
la presencia de vocativos. Usase detrás de elementos subordinados y para evitar
repetir un verbo. También antes de las palabras
pero, conque, excepto, menos, a sin que, de forma que y de manera que.
En general el punto es un signo ortográfico utilizado para señalar una pausa
larga, que marca el final de una frase u oración. Utilizamos el punto para
separar frases dentro del mismo párrafo, también para separar párrafos
distintos, que desarrollan contenidos diferentes dentro de una misma unidad o
para cerrar el texto en su totalidad. El punto y coma s utiliza cuando la pausa
hay que ser más significativa o marcada que la coma. Los puntos suspensivos
indican un final impreciso o una continuidad inacabada.
El
punto es que cierra un texto. Punto y aparte: separa dos párrafos distintos. Punto
y seguido: separa enunciados que separa un párrafo. Los dos puntos se utiliza
para llamar la atención sobre lo que sigue a lo dicho. Los signos dobles
de la puntuación, comillas, corchetes y paréntesis, son utilizados para encerrar
una enumeración. Además, hemos visto que los signos ¡ ¿, ! ?, se utilizan
indicando la apertura o cierre de exclamaciones o interrogaciones.
Algunos
ejemplos de empleo de las puntuaciones…
Alturas del
Macchu Picchu
I
Del aire al aire, como una red vacía,
iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando y despidiendo,
en el advenimiento del otoño la moneda extendida
de las hojas, y entre la primavera y las espigas,
lo que el más grande amor, como dentro de un guante
que cae, nos entrega como una larga luna.
(Días de fulgor vivo en la intemperie
de los cuerpos: aceros convertidos
al silencio del ácido:
noches desdichadas hasta la última harina:
estambres agredidos de la patria nupcial.)
Alguien que me esperó entre los violines
encontró un mundo como una torre enterrada
hundiendo su espiral más abajo de todas
las hojas de color de ronco azufre:
más abajo, en el oro de la geología,
como una espada envuelta en meteoros,
hundí la mano turbulenta y dulce
en lo más genital de lo terrestre.
Puse la frente entre las olas profundas,
descendí como gota entre la paz sulfúrica,
y, como un ciego, regresé al jazmín
de la gastada primavera humana.
II
Si la flor a la flor entrega el alto germen
y la roca mantiene su flor diseminada
en su golpeado traje de diamante y arena,
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge
en los determinados manantiales marinos
y taladra el metal palpitante en sus manos.
Y pronto, entre la ropa y el humo, sobre la mesa hundida,
como una barajada cantidad, queda el alma:
cuarzo y desvelo, lágrimas en el océano
como estanques de frío: pero aún
mátala y agonízala con papel y con odio,
sumérgela en la alfombra cotidiana, desgárrala
entre las vestiduras hostiles del alambre.
No: por los corredores, aire, mar o caminos,
quién guarda sin puñal (como las encarnadas
amapolas) su sangre? La cólera ha extenuado
la triste mercancía del vendedor de seres,
y, mientras en la altura del ciruelo, el rocío
desde mil años deja su carta transparente
sobre la misma rama que lo espera, oh corazón, oh frente triturada
entre las cavidades del otoño.
Cuántas veces en las calles del invierno de una ciudad o en
un autobús o un barco en el crepúsculo, o en la soledad
más espesa, la de la noche de fiesta, bajo el sonido
de sombras y campanas, en la misma gruta del placer humano,
me quise detener a buscar la eterna veta insondable
que antes toqué en la piedra o en el relámpago que el beso desprendía.
(Lo que en el cereal como una historia amarilla
de pequeños pechos preñados va repitiendo un número
que sin cesar es ternura en las capas germinales,
y que, idéntica siempre, se desgrana en marfil
y lo que en el agua es patria transparente, campana
desde la nieve aislada hasta las olas sangrientas.)
No pude asir sino un racimo de rostros o de
máscaras
precipitadas, como anillos de oro vacío,
como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso
que hiciera temblar el miserable árbol de las razas asustadas.
No tuve sitio donde descansar la mano
y que, corriente como agua de manantial encadenado,
o firme como grumo de antracita o cristal,
hubiera devuelto el calor o el frío de mi mano extendida.
Qué era el hombre? En qué parte de su conversación abierta
entre los almacenes de los silbidos, en cuál de sus movimientos metálicos
vivía lo indestructible, lo imperecedero, la vida
http://www.youtube.com/watch?v=nKaAfGttVng&feature=related